Martes, 28 de febrero de 2012

 

 

Una de las mentes más brillantes que han existido fue la de Isaac Newton, científico que con sus trabajos revolucionó la física y la astronomía.

Se dice que Isaac Newton durante su época de fama comenzó a obsesionarse con Dios, la iglesia y el fin del mundo secretamente. Fue un formidable erudito bíblico, dominaba los idiomas antiguos, y tenía un extenso conocimiento de la historia antigua. Creía que cada persona debía leer la Biblia y, mediante esa lectura, establecer para sí una comprensión de las verdades universales que contiene.

Fue así que Newton realizó un cálculo sobre cuándo llegaría el apocalipsis. Basó su cálculo para determinar el fin del mundo o apocalipsis con la información recogida en el Libro de Daniel y el propio Apocalipsis, y descubrió que proyecta el apocalipsis 1.260 años más tarde. Newton pensó que este conteo se inició a partir de la coronación de Carlomagno.

NEWTON REVOLUCIONÓ LA FISICA

Se le considera como uno de los más grandes científicos de todos los tiempos. Sin embargo, Sir Isaac Newton, fue también un influyente teólogo que aplicó un enfoque científico al estudio de las Escrituras, el hebreo y el misticismo judío.

Ahora la Biblioteca Nacional de Israel, ha digitalizado su colección teológica – unas 7.500 páginas de puño y letra de Newton – y lo ha publicado. Entre los textos amarillentos está la famosa predicción de Newton del apocalipsis en el 2060.

Newton revolucionó la física, las matemáticas y la astronomía en el siglo XVII y XVIII, sentando las bases para la mayor parte de la mecánica clásica, la gravitación universal y las tres leyes del movimiento que llevan su nombre.

Sin embargo, la Directora de la Colección Nacional de la Biblioteca de Humanidades de Israel dijo que Newton también era un devoto cristiano que se ocupó mucho más de la teología que de la física y cree que la Escritura siempre fue un “código” de la creación.

“Hoy en día, tendemos a hacer una distinción entre ciencia y fe, pero a Newton todo le era parte del mismo mundo”, dijo Milka Levy-Rubin. “Él creía que un estudio cuidadoso de los textos sagrados era un tipo de ciencia, que si se analiza es capaz de predecir correctamente lo que estaba por venir”.

LAS PROFECÍAS DE DANIEL Y DE JUAN

Con su prodigioso conocimiento de historia antigua, idiomas y sus facultades mentales sin par, Isaac Newton es la persona mejor calificada de este milenio que ha escrito acerca de las profecías bíblicas. Su estudio del libro de Daniel comenzó cuando tenía doce años y continuó siendo de interés especial a través de su vida. Además, escribe de las profecías con una modestia que indica que él mismo estaba admirado de las palabras que se le había dado la oportunidad de leer.

Isaac Newton concluyó que el Apocalipsis está diseñado para ser comprendido por muy pocos hasta cerca del fin de la historia, el tiempo del juicio, y el principio del reino eterno de los santos del Altísimo.

Isaac Newton afirma que estos libros proféticos fueron proporcionados para que, a medida que se cumplan en la historia, proporcionen un testimonio contínuo del hecho de que el mundo está gobernado por la Providencia de Dios. Se opuso al uso de las profecías para tratar de predecir el futuro.

En la página 251, por ejemplo, escribe:

“La insensatez de los intérpretes ha sido predecir tiempos y cosas mediante esta Profecía, como si Dios los hubiera designado como Profetas. Por esta temeridad, no sólo se han expuesto a sí mismos, sino que también han hecho que se menosprecie la profecía.”

A través de estas 323 páginas, recorre la historia humana desde la escritura de las profecías. Demuestra que, de acuerdo con su erudición y con su tiempo, a principios del siglo XVIII, parte de las profecías habían sido cumplidas y otra buena parte quedaba por cumplir.

Adornado (al igual que sus trabajos científicos) con interesantes notas a pie de página, tales como derivaciones de las fechas exactas de la Navidad y la Pascua y del número de años en que Jesús enseñó, e impregnado con una profundidad de erudición que ya no existe entre los eruditos modernos, este libro puede tratarse efectivamente de la obra maestra de Newton.

EL CÁLCULO DEL APOCALIPSIS

Newton aprendió a leer en hebreo, realizó un exhaustivo análisis de la Biblia, se adentró en el estudio de la filosofía judía, el misticismo de la Cábala y el Talmud – un compendio de la ley judía oral y las historias alrededor de 1.500 años de antigüedad.

Newton basó su cálculo para determinar el fin del mundo o apocalipsis con la información recogida en el Libro de Daniel, que proyecta el apocalipsis 1.260 años más tarde. Newton pensó que este conteo se inició a partir de la coronación de Carlomagno como emperador romano en el año 800.

A Newton le intrigaba una frase que se repetía en el Apocalipsis (Apocalipsis 12:14) y en Daniel (Daniel 12,7)

En Daniel lo mostraba de la siguiente manera: ...Y el varón vestido de lino, que estaba sobre el agua del río, levantó ambas manos al cielo, y juró por el que vive por los siglos: “Será por un tiempo, dos tiempos y la mitad de un tiempo. Y cuando se acabe de quebrantar el poder del pueblo santo, todo esto se cumplirá”.

Y en el Apocalipsis lo muestra de la siguiente manera: “Y se le dieron a la mujer las dos alas de la gran águila a fin de que volara de la presencia de la serpiente al desierto, a su lugar, donde fue sustentada por un tiempo, tiempos y medio tiempo.”

Esta relación fue la que realizó Isaac Newton de la siguiente manera:

Tiempo, tiempos, y la mitad de un tiempo = 1.260 años: 1 + 2 + 1/2 = 3 1/2 tiempos = 3 1/2 años. Cada tiempo es considerado de 360 años. Entonces, el fin, según Newton, es en el 2060 tomando el inicio del conteo en el año 800.

La profecía de los 1.260 días se menciona siete veces en los libros de Daniel y Apocalipsis. Hay sólo un período de 1.260 días y no dos, como algunos suponen. Se menciona siete veces para dar a entender que es algo sumamente importante: en Daniel 7:25 y 12:7 y también en Apocalipsis 12:14, como tiempo, tiempos (es decir, dos tiempos – el plural más bajo), y la mitad de un tiempo; en Apocalipsis 11:2 y 13:5, como cuarenta y dos meses; en Apocalipsis 11:3 y Apocalipsis 12:6, como mil doscientos sesenta días. En profecía bíblica, un año consta de 360 días, y si se multiplica 360 por tres y medio, el resultado es 1.260. Además, en profecías bíblicas de tiempo, un día equivale a un año. (Véase Ezequiel 4:6; Núm.14:34.) Por lo tanto, la Biblia nos ha revelado la clave importante para descifrar la profecía de los 1.260 días: que los 1.260 días en realidad han de interpretarse como 1.260 años literales.

Según los científicos, Newton escondió estos pergaminos para nosotros, no para sus contemporáneos, ya que sabía que ellos no llegarían a ver el 2060, por eso lo hizo dedicado a la gente de nuestra era.

¿CÓMO TERMINÓ SU COLECCIÓN EN EL ESTADO JUDÍO?

Años después de la muerte de Newton en 1727, sus descendientes dieron sus manuscritos científicos a su alma mater, la Universidad de Cambridge.

Pero la Universidad rechazó sus documentos no científicos, por lo que la familia los subastó en Sotheby (Londres) en 1936. Una casa de subastas de la ciudad puso a la venta una colección de arte impresionista.

Sólo dos postores serios pujaron por la colección de Newton ese día. El primero fue un reconocido economista británico John Maynard Keynes, quien compró los manuscritos de Newton sobre la alquimia. El segundo fue Abraham Shalom Yahuda – un erudito judío de Estudios Orientales – que finalmente fue el que se quedó con los escritos teológicos de Newton.

La Colección de Yahuda fue donada como legado a la Biblioteca Nacional de Israel en 1969, años después de su muerte. En el 2007, la biblioteca exhibió los documentos por primera vez y ahora están disponibles para que cualquier persona pueda leerlos.

Existen dos versiones impresas en tipografía moderna para facilitar la lectura: Un “diplomático” incluye los cambios y correcciones hechas en el manuscrito original de Newton, y una versión “limpia” que incorpora las correcciones.

Todos los documentos están relacionados con el Proyecto Newton, que es organizado por la Universidad de Sussex, e incluye otras colecciones de escritos de Newton.

La Biblioteca de Israel ha manifestado que dichos manuscritos nos ofrecen la clave para comprender la ciencia de Newton y su personalidad.

“En lo que a Newton se refiere, su enfoque era que la historia era tan ciencia como la física. Su visión del mundo era su ‘laboratorio’ para entender la historia de los libros sagrados”, dijo Levy-Rubin. “Su fe no era menos importante para él que su ciencia”.


Publicado por Damaris_Christi @ 12:16
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Comentarios
Publicado por Invitado
Martes, 27 de noviembre de 2012 | 3:15

Esta xvr La Pagina .! xD .!

Publicado por Damaris_Christi
Martes, 04 de diciembre de 2012 | 22:03

Me alegro que le parezca xvr mi página, cuando pueda publicaré más artículos interesantes.

Muchas gracias!!