Mi?rcoles, 22 de febrero de 2012

HOMBRE DE UN SOLO LIBRO

Rvdo. Juan Wesley

Comprendo que soy una criatura efímera de un solo día. Paso por esta vida como una flecha que vuela velozmente por el aire. Soy un espíritu que de Dios vino y que a Dios ha de volver. Suspenso por un momento estoy sobre una gran sima y de aquí a poco no se me verá más. Caeré dentro de la eternidad inmutable. Una cosa deseo saber, el camino a los cielos y cómo llegar salvo a aquella feliz ribera. Dios mismo se ha dignado enseñarme el camino. Por este, él mismo bajó de los cielos y el camino lo escribió en un libro. ¡Oh, que se me dé este libro! Al precio que sea, que se me dé el Libro de Dios. Yo lo tengo, y en él hallo el conocimiento que me basta. Déjeme ser HOMBRE DE UN SOLO LIBRO. Aquí me encuentro apartado de los caminos bulliciosos de los hombres. Me siento a solas; solo Dios está conmigo. En su presencia abro el Libro y lo leo y eso, con el único fin de encontrar el camino a los cielos. ¿Me queda alguna duda acerca de lo que leo? ¿Algo oscuro o difícil de entender? Elevo mi corazón al Padre de las luces. “Señor, ¿no es cierto que tú nos has dicho si alguien de nosotros tiene falta de sabiduría, que pidiera a Dios y él se la daría abundantemente sin reprocharle? Tú has dicho que el que quiera hacer la voluntad de Dios, la conocería. Yo, sí, quiero hacer tú voluntad; permíteme conocerla”. En seguida busco y escudriño pasajes paralelos de las Escrituras mismas y comparo unas palabras del Espíritu con otras del mismo Espíritu. Sobre ellas medito con toda la atención y solicitud de las cuales mi mente es capaz. Si todavía me queda alguna duda, consulto a aquellos que han experimentado las cosas de Dios; y en seguida consulto los libros de aquellos que, aún muertos, todavía por este medio nos hablan. Y lo que yo de esta manera aprendo, eso enseño.


Publicado por Damaris_Christi @ 13:36
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